Si los homosexuales creen que la Iglesia no es sensible a sus reivindicaciones, estamos mal. Si ellos consideran a la Iglesia enemiga de su causa, entonces, estamos muy mal.
¿Cómo no va a ser importante para nosotros como Iglesia la lucha que ellos están librando en búsqueda de mayor respeto a su dignidad de personas, de más inclusión en la sociedad? Ellos tienen derecho a soñar con una sociedad que no los humille, ni los maltrate, ni los insulte en la calle, ni comente irónicamente sobre ellos a escondidas. Lo que le sucedió a Daniel Zamudio no debe volver a
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